Familia de Agulló rompe el silencio
Los padres y la hermana de Guillem Agulló, el joven antifascista asesinado en 1993 por un grupo neonazi, han presentado una carta dirigida al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. En la misiva reclaman que el Estado reconozca a su hermano como víctima de terrorismo y que se repare la deuda de justicia que, según ellos, lleva más de tres décadas sin resolverse.
Un crimen que quedó despolitizado
El 11 de abril de 1993, mientras disfrutaba de las vacaciones de Pascua en Montanejos, Guillem fue emboscado por cinco miembros de la organización neonazi Marxalenes Cuarta Red. Pedro Cuevas le infligió una puñalada mortal al corazón, mientras el agresor y sus acompañantes cantaban el "Cara al sol" y ejecutaban el saludo fascista. Aquel acto, motivado por la ideología de extrema derecha, fue calificado por la Audiencia Provincial de Castellón como una simple "pelea juvenil", una interpretación que la familia denuncia como una negación del trasfondo político del asesinato.
El proceso judicial y sus vacíos
El juicio, celebrado en octubre de 1995, culminó con la absolución de cuatro de los acusados y la condena de Cuevas a 14 años de prisión, de los cuales cumplió apenas cuatro por buen comportamiento. La sentencia, al describir el homicidio como una riña entre jóvenes, omitió el motivo ideológico y dejó sin respuesta la exigencia de justicia de la familia. Años después, Cuevas volvió a aparecer en la Operación Panzer, una investigación que desmanteló una supuesta red neonazi, y se presentó como candidato de Alianza Nacional, evidenciando la persistencia de la extrema derecha en la esfera pública.
Denuncia de abandono institucional
En la rueda de prensa celebrada en el Ateneo de Madrid, los familiares subrayaron el abandono que han sufrido durante décadas por parte de las instituciones. Señalan que la falta de reconocimiento oficial y la ausencia de medidas reparadoras han mantenido viva la herida, mientras la violencia fascista sigue amenazando la convivencia social. El sociólogo Rafael Xambó, que ha investigado el caso, afirma que Guillem representaba "todo lo que nos han robado" y que la justicia nunca se limpió de la herencia franquista que aún persiste en algunos ámbitos.
Una petición al Ejecutivo
La carta entregada a Moncloa solicita al Gobierno que asuma su responsabilidad como garante de derechos, reconozca a Guillem Agulló como víctima de terrorismo y adopte medidas para honrar su memoria. Los familiares piden, además, la creación de un expediente oficial que permita la reparación simbólica y material de la familia, así como la inclusión del caso en los registros de víctimas del terrorismo para que la historia no se repita.
El debate sobre la violencia de extrema derecha en España
El caso de Guillem Agulló se inserta en un contexto más amplio de atentados y agresiones perpetradas por grupos de extrema derecha en el país. La familia advierte que la falta de reconocimiento oficial alimenta la impunidad y permite que la ideología fascista siga circulando en la sociedad. Su llamado a la acción busca no solo justicia para su hermano, sino también un mensaje claro de que el Estado no tolerará la violencia motivada por el odio.