El desplome inesperado de Google

El gigante de la búsqueda reveló resultados trimestrales que dejaron al mercado sin aliento. La incorporación del llamado "Modo IA" a su motor de búsqueda provocó una caída del 12% en los ingresos generados por esa unidad, que tradicionalmente representa la mitad de la facturación total de la compañía. A este descenso se sumó un flujo de caja libre negativo de 9.065 millones de dólares, una cifra nunca vista desde que la firma se consolidó como potencia tecnológica.

El impacto se tradujo en una pérdida de aproximadamente 500.000 millones de dólares en una sola jornada, lo que equivale a una caída del 12,6% en el precio de sus acciones. Este despliegue histórico supera cualquier descenso diario registrado desde la crisis financiera de 2008 y solo es superado por la caída de Nvidia a principios de 2025. A pesar de que la facturación creció un 25% interanual, los márgenes se vieron erosionados, y el CEO Sundar Pichai intentó tranquilizar a los inversores comparando la situación con la transición que vivió la empresa al lanzar los smartphones, cuando la prioridad era el desarrollo del producto antes de obtener beneficios publicitarios.

Sin embargo, la confianza del mercado se mantuvo escasa. Los analistas advirtieron que la empresa seguirá destinando entre 195.000 y 205.000 millones de dólares a proyectos de inteligencia artificial antes de fin de año, lo que prolongará la presión sobre su balance y mantendrá la incertidumbre entre los accionistas.

Intel se hunde bajo el peso de la IA

El fabricante estadounidense de semiconductores no escapó al mismo escrutinio. Tras anunciar que continuará ampliando sus inversiones para cerrar la brecha en la producción de chips avanzados de IA, Intel vio cómo su cotización se desplomaba cerca del 30% en la apertura de Wall Street, borrando alrededor de 130.000 millones de dólares de valor de mercado.

Los resultados del tercer trimestre mostraron un crecimiento del 21% en los beneficios interanuales y un aumento previsto de los dividendos de 0,41 a 0,51 dólares por acción, pero estos datos no fueron suficientes para contrarrestar la percepción de que la empresa está gastando sin obtener retornos inmediatos. Además, la compañía advirtió que no generará flujo de caja positivo hasta 2027, lo que intensifica la preocupación de los inversores sobre la sostenibilidad de su modelo de negocio en un entorno donde la IA demanda inversiones masivas.

La caída de Intel no solo afecta a la firma, sino que repercute en todo el ecosistema de fabricación de chips, incluyendo a competidores asiáticos como Samsung y SK Hynix, que también sienten la presión de los altos costos de desarrollo y la falta de resultados tangibles a corto plazo.

Repercusiones en el sector tecnológico

El doble golpe a Google e Intel ha generado una ola de nerviosismo que se extiende a otras compañías vinculadas a la inteligencia artificial, como Nvidia, Amazon y SpaceX. Los inversores están empezando a cuestionar la viabilidad de los enormes presupuestos destinados a la IA, exigiendo pruebas de rentabilidad más concretas. La tendencia sugiere que, al menos en el corto plazo, el entusiasmo desbordado por la IA podría estar dando paso a una fase de consolidación, donde solo los proyectos con retornos claros sobrevivirán.

En este contexto, la burbuja de la IA parece estar reventando, obligando a los gigantes tecnológicos a replantear sus estrategias de inversión y a los analistas a revisar sus proyecciones de crecimiento. La expectativa ahora se centra en cómo estas compañías ajustarán sus planes para equilibrar la innovación con la generación de valor para los accionistas.

Source: https://www.eldiario.es/tecnologia/historico-desplome-google-e-intel-asesta-nuevo-golpe-burbuja-ia_1_13627374.html

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